Walt Whitman (1819-1892), poeta norteamericano del siglo XIX y un gigante de las letras, halagado por Emerson y otros grandes entre sus contemporáneos, es el ejemplo de la pasión y la fuerza de una pluma incontenible.

En el poema Carpe Diem, nos habla sobre la belleza de saber apreciar y vivir el momento.

CARPE DIEM

«Do not let the day end without having grown a bit, without being happy,without having risen your dreams. Do not let overcome by disappointment. Do not let anyone you remove the right to express yourself, which is almost a duty.

Do not forsake the yearning to make your life something special. Be sure to believe that words and poetry it can change the world. Whatever happens, our essence is intact.  We are beings full of passion. Life is desert and oasis. We breakdowns, hurts us, teaches us, makes us protagonists of our own history.

Although the wind blow against the powerful work continues: You can make a stanza. Never stop dreaming, because in a dream, man is free. Do not fall into the worst mistakes: the silence. Most live in a dreadful silence. Do not resign, escape.

Rate the beauty of the simple things. You can make beautiful poetry on little things, but we can not row against ourselves. That transforms life into hell.

Enjoy the panic that leads you have life ahead. Live intensely, without mediocrity. Think that you are the future and facing the task with pride and without fear.

Learn from those who can teach you.  Do not let life pass you live without that».

CARPE DIEM

«No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco mas feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario… No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión. La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia… Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes… No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante… Vívela intensamente,
sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte… No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas…”

 

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