Hoy sabemos que no necesitamos más seudónimos para escribir y que, más que nunca, las voces femeninas deben ser alzadas.

En el día Internacional de la Mujer, no quería dejar pasar la oportunidad de recordar a aquellas escritoras que tuvieron que ocultar su sexo para abrirse camino en el terreno literario, un camino que tenían prohibido.

  1. 1. En primer lugar, destacar a las hermanas Brontë, Charlotte, Emily y Anne. Ellas fueron una fuente inagotable de talento, pero eran mujeres.
  • Charlotte, cuya obra más importante es Jane Eyre, fue una profesora que comenzó escribiendo unos poemas y pidió opinión sobre ellos al poeta Robert Southey. Su respuesta fue que la literatura no podía ser asunto de la vida de una mujer. Lejos de venirse abajo, Charlotte decidió publicar igualmente, pero con un seudónimo, Currer Bell.
  • Emily, a la cual tampoco se le daban mal los versos, publicó sus primeros poemas bajo el seudónimo de Ellis Bell. Posteriormente publicó su única novela, Cumbres Borrascosas, la cual por su complejidad y profundidad ha pasado a estar en la cima de la literatura universal.
  • Anne, fue la menos conocida de las hermanas pero no por ello menos importante en el mundo literario. La novela que escribió es Agnes Grey y la publicó bajo el seudónimo de Acton Bell. En ella relata la vida de Agnes, una joven que en la Inglaterra victoriana se dedica a ser institutriz como única forma de ganarse la vida que tenían permitida las mujeres en ese entonces. El carácter autobiográfico de la obra es muy notable.
  1. 2. Mary Anne Evans se presentó al mundo literario como George Eliot, y fue una de las grandes figuras de finales del siglo XIX. Mary Anne fue una autora prolífica y publicó obras como Adam Bede, El Hermano Jacob o Silas Marner que, aunque no es de sus obras más conocidas, sí que relata los motivos más representativos del universo literario de George Eliot.
  2. 3. Louisa May Alcottt. Ahora su nombre es bastante conocido gracias a la obra Mujercitas. Pero sus comienzos no fueron fáciles y, temiendo no ser considerada en serio si publicaba con su nombre, sus primeras obras las firmaba bajo el seudónimo de A.M. Barnard. Con ese alias escribió cuentos y lo que en la época victoriana se conocía como “relatos melodramáticos”, historias protagonizadas por personas ambiciosas que no dudaban en usar la venganza para saldar sus deudas. Se trataba de textos con un punto de vista poco común, con una fineza literaria extraordinaria y que trataban temas poco usuales como el adulterio o el incesto.
  3. 4. Mary Shelley. Esta gran escritora va ligada a la obra Frankenstein, relato que significó el nacimiento de una de las criaturas más importantes de la literatura gótica. Esta obra surgió de un reto propuesto por Lord Byron, en cuya casa veraneaba junto a su esposo Percy Shelley y el médico John Polidori. Frankenstein, fue publicado de manera anónima. La sociedad dio por hecho que un relato tan terrorífico no podía haber sido escrito por Mary, sino por su esposo Percy Shelley.
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